El síndrome metabólico no es una sola enfermedad, sino una combinación de factores que suelen aparecer juntos: grasa abdominal, presión arterial elevada, glucemia alta, triglicéridos altos y HDL bajo. Esta combinación aumenta el riesgo de diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares e hígado graso metabólico.
Criterios utilizados con frecuencia
Un criterio ampliamente utilizado considera que existe síndrome metabólico cuando están presentes al menos 3 de estos 5 elementos:
- perímetro abdominal elevado - como orientación, más de 102 cm en hombres y más de 88 cm en mujeres, con umbrales que pueden variar según la población;
- triglicéridos de 150 mg/dL o más, o tratamiento para los triglicéridos elevados;
- HDL bajo - menos de 40 mg/dL en hombres o de 50 mg/dL en mujeres;
- presión arterial de 130/85 mmHg o más, o tratamiento antihipertensivo;
- glucemia en ayunas de 100 mg/dL o más, o tratamiento para la glucemia elevada.
No todas las guías utilizan umbrales idénticos, pero el mensaje práctico es el mismo: cuando se acumulan estos factores, aumenta el riesgo cardiometabólico.
¿Por qué está relacionado con la resistencia a la insulina?
La resistencia a la insulina significa que el organismo necesita más insulina para controlar la glucemia. Con el tiempo, esto puede asociarse a glucemia elevada, triglicéridos altos, grasa abdominal y presión arterial elevada. Si desea una explicación completa, lea el artículo sobre resistencia a la insulina.
¿Qué análisis son útiles?
- glucemia en ayunas y HbA1c - para prediabetes o diabetes;
- perfil lipídico - colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos;
- ALT, AST, GGT - para la evaluación hepática;
- creatinina, eGFR y cociente albúmina/creatinina en orina - especialmente si existe diabetes o hipertensión;
- presión arterial y perímetro abdominal - mediciones sencillas, pero muy importantes.
Puede utilizar el servicio de interpretación online de análisis si tiene resultados y no sabe cómo se relacionan entre sí.
¿Cómo se trata?
El tratamiento se centra en reducir el riesgo global, no en una sola cifra. Habitualmente incluye pérdida de peso cuando sea necesaria, alimentación con suficiente fibra y proteínas, actividad física, sueño, dejar de fumar y tratamiento para la presión arterial, el colesterol o la glucemia cuando lo recomiende el médico.
Un patrón de dieta mediterránea y un plan nutricional personalizado pueden resultar útiles porque actúan simultáneamente sobre el peso, la glucemia y el perfil lipídico.



